Cómo ZRE Hamburgo domina la química del agua con fiabilidad de proceso
El reto
Durante la construcción del Centro de Recursos y Energía (ZRE) en Hamburgo-Bahrenfeld, la atención no solo se centró en la clasificación y el aprovechamiento energético de los residuos, sino sobre todo en el funcionamiento fiable del circuito de agua y vapor para la generación de energía. Una calidad del agua fluctuante habría provocado directamente corrosión, depósitos, pérdidas de eficiencia y un mayor esfuerzo de mantenimiento. En una instalación de esta envergadura, incluso pequeñas inestabilidades en el circuito habrían sido altamente críticas desde el punto de vista económico y operativo. Por lo tanto, el objetivo era controlar la química del agua de forma permanentemente estable, con una regulación precisa y a prueba de fallos.
La solución de sera
Para el ZRE se diseñó una solución de dosificación combinada para amoníaco (zona de baja presión) y sosa cáustica (zona de alta presión). El amoniaco se encarga de la alcalinización volátil del agua de alimentación y del condensado, y protege las tuberías contra la corrosión causada por los ácidos. La lejía de sosa estabiliza el valor del pH en el agua de alimentación y de caldera, y evita los depósitos y los ataques de corrosión en los componentes de alta presión. Ambos medios se dosifican de forma precisa y reproducible mediante bombas de membrana de pistón de sera. Se utilizan sistemas de dosificación modulares del tipo DAV, diseñados para un funcionamiento continuo, altas presiones y la máxima seguridad operativa. De este modo, la química del agua se mantiene estable y controlable incluso con condiciones de carga variables de la instalación.
Ventajas para el cliente
- Circuito de agua-vapor estable y con baja corrosión en funcionamiento 24/7
- Protección de los sistemas de calderas, evaporadores y tuberías frente a depósitos y daños
- Condiciones de proceso constantes para un rendimiento energético fiable
- Reducción de los costes de mantenimiento y reparación
Conclusión breve
El ZRE demuestra que la gestión moderna de la energía y los ciclos solo funciona de forma fiable con una química del agua controlada con precisión, y que la tecnología de dosificación no es aquí un proceso secundario, sino que es fundamental para el funcionamiento.